Masa madre para pizza: receta y cronograma de 48 h

La masa madre para pizza funciona mejor con una hidratación aproximada dentro del rango habitual, una proporción moderada de fermento activo y una fermentación en frío prolongada para lograr sabor complejo, miga alveolada y corteza con buen dorado. Fermentaciones más cortas pueden resultar aceptables, pero excesivamente largas pueden hacer que la acidez domine.

La fórmula base para 4 pizzas incluye harina, agua en proporción adecuada descontando la que aporta la masa madre, masa madre activa en una proporción típica, sal y aceite de oliva opcional en cantidades ajustadas según la receta.

¿Qué necesitas para preparar una masa madre casera?

Con estas proporciones y fermentación lenta en frío, el resultado es una corteza con reacción de Maillard visible, miga abierta y un sabor que la levadura comercial no puede replicar. El 48 h en frío, con un 20–25 % de masa madre, es el ciclo óptimo de fermentación para conseguir ese perfil, como se detalla a lo largo de la guía.


Tabla de contenidos

¿Qué ingredientes necesitas y en qué cantidades?

Los ingredientes para 4 pizzas incluyen harina tipo 00 o de fuerza, agua ajustada en temperatura y cantidad según hidratación, masa madre activa según una proporción estándar, sal fina, aceite de oliva virgen extra opcional y maltas en dosis recomendadas para mejorar fermentación y dorado.

Manos dando forma a una masa madre recién fermentada

Sobre la hidratación efectiva: la masa madre ya aporta agua y harina. Con 175 g de fermento al 100 % de hidratación, estás añadiendo 87,5 g de harina y 87,5 g de agua a la masa. Descuenta esa agua del total antes de mezclar.

Tipos de harina y cuándo elegir cada una:

  • Tipo 00 italiana (W 260–320): sedosa, extensible, ideal para pizza napolitana a alta temperatura. Entrega mejor dorado y una textura más fina en el borde.
  • Harina de fuerza (W 300–380): aguanta más hidratación y fermentaciones largas; más permisiva para principiantes y hornos domésticos que no alcanzan 500 °C.
  • Mezcla integral (10–20 % de integral o espelta): añade sabor y minerales que alimentan el fermento, pero reduce la extensibilidad. Ajusta la hidratación hacia arriba en 2–3 %.

Sal: usa sal fina para que se disuelva bien. La sal en escamas aporta sabor en el acabado, pero en masa puede quedar mal distribuida. Nunca pongas la sal en contacto directo con la masa madre: inhibe las levaduras.

Malta diastásica: útil en harinas con poca actividad enzimática o en fermentaciones muy frías. Mejora el dorado y la actividad del fermento. No es imprescindible con una masa madre activa y buena harina.

Infografía: paso a paso para preparar masa madre en 48 horas


Cómo mezclar, hacer la autólisis y los pliegues paso a paso

  1. Mezcla inicial (autólisis). Combina toda la harina con el 90 % del agua. Mezcla hasta que no quede harina seca, tapa y deja reposar entre 20 y 60 minutos. Con harinas de alta absorción o hidrataciones superiores al 65 %, alarga la autólisis hasta 60 minutos. Este reposo hidrata el gluten sin esfuerzo y hace el amasado posterior mucho más sencillo.

  2. Incorpora la masa madre. Añade el fermento activo sobre la masa autolisada. Mezcla con la mano o una rasqueta hasta integrar completamente, unos 3–5 minutos. La masa se volverá pegajosa: es normal.

  3. Añade la sal. Disuelve la sal en el agua restante (el 10 % que reservaste) y añádela a la masa. Amasa suavemente 2–3 minutos hasta que se absorba por completo.

  4. Aceite (si lo usas). Incorpóralo al final, en hilo, trabajando la masa hasta que no quede grasa visible en la superficie.

  5. Temperatura objetivo de la masa. Mide la temperatura de la masa con un termómetro de sonda. El objetivo es 25–27 °C. Si la cocina está a 22 °C y la harina a 20 °C, necesitas agua a unos 35–38 °C para compensar. Ajusta el agua en cada lote según la estación: en verano usa agua fría, en invierno templada.

  6. Series de pliegues. Durante las primeras 1–2 horas de fermentación en bloque, realiza 3–4 series de pliegues cada 20–30 minutos. Estos pliegues tempranos desarrollan la red de gluten sin necesidad de amasado vigoroso. Técnica: moja la mano, levanta un lado de la masa, estíralo hacia arriba y dóblalo sobre sí mismo. Gira el bol 90° y repite cuatro veces por serie.

Consejo profesional: Para saber si el gluten está suficientemente desarrollado, toma un trozo pequeño de masa y estíralo entre los dedos hacia la luz. Si forma una membrana fina y translúcida sin romperse (la «ventana de gluten»), está listo para pasar a la nevera.

Indicadores táctiles para pasar a la siguiente fase:

  • La masa se despega limpiamente del bol
  • Tiene tensión superficial visible al tocarla
  • Al presionarla con un dedo, recupera la forma lentamente

¿Cómo controlar la fermentación según tiempo y temperatura?

La regla práctica más útil en panadería: cada 8 °C de diferencia en temperatura duplica o reduce a la mitad la velocidad de fermentación. A 4 °C (nevera estándar), la masa fermenta muy despacio y puedes mantenerla entre 24 y 72 horas sin problema. A 20 °C, el mismo proceso ocurre en 6–8 horas.

La fermentación en frío a 3–6 °C ralentiza la actividad microbiana y permite que las bacterias lácticas desarrollen ácidos orgánicos que aportan sabor sin que la levadura agote el azúcar demasiado rápido. Temperaturas por encima de 29 °C pueden causar sobrefermentación en pocas horas.

Los porcentajes de masa madre afectan la velocidad de fermentación: proporciones menores están asociadas a fermentaciones largas para máximo sabor, proporciones medias ofrecen un equilibrio entre sabor y textura, y proporciones mayores permiten procesos más rápidos para uso el mismo día.

Estos porcentajes controlan directamente la velocidad de fermentación: más masa madre acelera el proceso, menos lo alarga. Para un ciclo de 48 horas en casa, el 20–25 % es el punto de partida más fiable.

Cómo leer la masa antes de formar:

  • Burbujeo visible en los laterales del recipiente o en la superficie
  • La masa tiembla ligeramente al mover el bol (señal de buena actividad gaseosa)
  • Al presionar con el dedo, el hundimiento se recupera en 3–5 segundos
  • El volumen ha aumentado entre un 50 y un 75 % respecto al inicio

Herramientas mínimas recomendadas: termómetro de sonda para la masa, termómetro para la nevera, y un cuaderno de lote donde anotes temperatura de masa, hora de entrada en frío y porcentaje de fermento usado.


¿Cómo dividir, bolear y estirar sin perder los alveolos?

Saca la masa de la nevera y déjala atemperar entre 1 y 2 horas antes de formar. Una masa fría se resiste al estirado y puede desgarrarse.

División y preformado:

  • Divide en porciones de 250–280 g con rasqueta, sin estirar ni desgarrar
  • Preforma cada porción doblando los bordes hacia el centro y girando sobre la encimera para crear tensión superficial
  • Deja reposar los bollos tapados entre 20 y 30 minutos antes del formado final

Estirado a mano (sin rodillo):

El rodillo aplasta los gases que la fermentación lenta ha generado durante horas. Para preservar los alveolos en una pizza napolitana, el estirado a mano es el único método que funciona.

  • Coloca el bollo sobre una superficie ligeramente enharinada
  • Presiona desde el centro hacia fuera con las yemas de los dedos, dejando 2–3 cm de borde sin tocar
  • Levanta la masa y deja que su propio peso la estire, girándola sobre los nudillos
  • Nunca estires desde el borde: el cornicione se forma solo cuando no lo tocas

Indicadores de que la masa está lista para estirar:

  • Se extiende sin resistencia excesiva
  • No se retrae al soltarla
  • El borde tiene burbujas visibles

Consejo profesional: En masas con hidratación superior al 65 %, usa el método de pliegues en espiral durante la fermentación en bloque: levanta la masa desde el centro, deja que cuelgue por su propio peso y dóblala sobre sí misma. Este gesto respeta la estructura del gluten mejor que el plegado clásico en bol.


¿Cómo hornear pizza en casa y conseguir buena corteza?

El mayor obstáculo del horno doméstico es la temperatura: los hornos napolitanos profesionales alcanzan 500 °C y cuecen una pizza en 60–90 segundos. En casa, el objetivo es imitar esa transferencia de calor concentrada.

Temperaturas y tiempos según equipo

Equipo Temperatura Tiempo aproximado
Piedra refractaria precalentada Máxima del horno (250–280 °C) 6 min
Steel (acero para hornear) Máxima del horno 5–7 min
Bandeja invertida de hierro Máxima del horno 7–10 min
Sartén de hierro fundido Fuego alto + gratinador 5–8 min

Precalentamiento: coloca la piedra o el steel en el tercio inferior del horno y precalienta al máximo durante al menos 45–60 minutos. Una piedra fría es el error más común: la masa se cuece por arriba antes de que la base se dore.

Para trasladar la pizza al horno, usa una pala enharinada con sémola o, si no tienes, una tabla de cortar plana. Desliza con un movimiento rápido y decidido. Los hornos napolitanos de piedra alcanzan temperaturas que ningún horno doméstico replica, pero una piedra bien precalentada acorta esa distancia considerablemente.

Hacks para mejor dorado:

  • Activa el gratinador los últimos 2 minutos para dorar el borde
  • Pinta el cornicione con un poco de aceite antes de hornear
  • Deja reposar la pizza 2 minutos fuera del horno antes de cortar: los jugos se asientan y la base se mantiene crujiente

Consejo profesional: Si usas ventilador, reduce la temperatura en 10–15 °C y vigila la pizza desde el minuto 5: el aire circulante seca la superficie más rápido y puede quemar el borde antes de que la base esté lista.


Errores frecuentes y cómo corregirlos

Masa pegajosa que no se puede manejar:

  • Causa más probable: exceso de hidratación o gluten poco desarrollado
  • Solución: no añadas más harina. Haz 2 series extra de pliegues y deja reposar 20 minutos tapada. El gluten se organiza solo con tiempo

Poco levado o masa densa:

  1. Comprueba que la masa madre estaba en su pico de actividad antes de usarla (debe flotar en agua)
  2. Verifica la temperatura de la nevera: por debajo de 2 °C, la fermentación se detiene casi por completo
  3. Si la masa madre lleva más de 10 días sin alimentar, dale dos refrescos consecutivos antes de usarla en pizza

Borde plano sin alveolos:

  • Causa: estirado con rodillo o exceso de presión en el borde al formar
  • Solución: respeta los 2–3 cm de borde al estirar y nunca aplanes el cornicione

Exceso de acidez:

  • Causa: sobrefermentación o masa madre demasiado madura (pico pasado)
  • Solución: reduce el porcentaje de masa madre al 15 % en el siguiente lote o acorta el tiempo en frío a 24 horas. Si los bollos ya están ácidos, un amasado ligero antes de estirar y una fermentación en frío más corta ayudan a equilibrar

Checklist para la próxima tanda:

  • ¿La masa madre estaba activa y burbujeante?
  • ¿La temperatura de la masa tras el amasado era de 25–27 °C?
  • ¿La nevera estaba entre 3 y 6 °C?
  • ¿Dejaste atemperar los bollos antes de estirar?
  • ¿Precalentaste la piedra o el steel al menos 45 minutos?

¿Cómo cuidar y mantener la masa madre antes y después de usarla?

Antes de incorporar el fermento a la masa, necesitas saber que está en su mejor momento. Una masa madre que acaba de alcanzar su pico de actividad (volumen máximo, burbujas abundantes, aroma ácido pero agradable) produce una pizza con mejor estructura que una que lleva horas pasada de pico.

Relaciones de alimentación y cuándo usarlas

Relación (fermento:harina:agua) Cuándo usar
1:1:1 Mantenimiento diario a temperatura ambiente
1:2:2 Para refrescar antes de usar en pizza (fermento fuerte)
1:3:3 Si quieres ralentizar la actividad (nevera, clima cálido)

Frecuencia de mantenimiento:

  • En nevera: un refresco semanal es suficiente para mantenerla viva. Sácala 2 horas antes de alimentar para que se atempere
  • A temperatura ambiente: refresco diario o cada 12 horas en verano
  • Antes de hacer pizza: alimenta con relación 1:2:2 entre 8 y 12 horas antes de mezclar la masa. En invierno, puede necesitar 12–14 horas

Prueba rápida de actividad: deja caer una cucharadita de masa madre en un vaso de agua. Si flota, está lista. Si se hunde, necesita otro refresco.

Almacenamiento del sobrante: tras sacar la porción para la pizza, guarda el resto en la nevera en un tarro limpio. Si no vas a hacer pizza en 5–7 días, congela una porción de 50 g como copia de seguridad. Las bolas de masa ya formadas aguantan congeladas hasta 2 meses si las congelas tras la primera fase de frío.

Sobre los prefermentos como complemento: si quieres enriquecer la masa sin aumentar la acidez, puedes preparar una biga con un 1 % de levadura comercial y dejarla fermentar 16–24 horas en frío. Combinada con un 10 % de masa madre, produce una pizza con sabor más neutro pero miga muy abierta, útil cuando el fermento no está en su mejor momento.


El flujo de trabajo de Madrelievito: qué puedes aplicar en casa

La fermentación de 48 horas no es un capricho técnico. Es el tiempo mínimo que necesita la masa madre para desarrollar la complejidad aromática que distingue una pizza napolitana auténtica de una simplemente buena. El fermento trabaja mientras tú duermes.

En Madrelievito, la masa madre lleva más de diez años activa. El flujo de trabajo en los tres restaurantes de Barcelona sigue un ciclo de 48 horas con harina italiana molida a piedra, fermentación en frío y cocción en horno de piedra a 500 °C. El porcentaje de fermento se sitúa en torno al 20–25 %, la temperatura objetivo de la masa tras el amasado ronda los 24–26 °C, y los pliegues se realizan en las primeras 2 horas antes de pasar a la cámara de frío.

¿Por qué 48 horas? A las 24 horas, la masa tiene estructura pero le falta profundidad de sabor. A las 72 horas, la acidez puede volverse dominante si el porcentaje de fermento es alto. Las 48 horas son el punto donde el equilibrio entre acidez, extensibilidad y dorado es más consistente, lote tras lote. El reconocimiento en el Pizzas Fest 2024 como mejor pizza de Barcelona no es ajeno a esa disciplina de proceso.

Qué puedes replicar directamente en casa:

  • Usa un termómetro de sonda para controlar la temperatura de la masa (objetivo: 24–26 °C)
  • Planifica el ciclo de 48 horas: alimenta el fermento el martes por la noche, mezcla el miércoles por la mañana, hornea el viernes por la noche
  • Precalienta la piedra o el steel al menos 45 minutos a máxima temperatura
  • Estira siempre a mano, nunca con rodillo

Señales que usa el equipo para decidir el formado: el bollo tiembla al moverlo, la superficie tiene pequeñas burbujas visibles y al presionar con el dedo la masa recupera la forma en 3–4 segundos. Si se hunde y no vuelve, necesita más tiempo. Si no cede nada, está sobrefermentada.

Consejo profesional: Anota en cada lote la temperatura de la masa al salir del amasado, la hora de entrada en frío y el porcentaje de fermento usado. Con tres o cuatro lotes de datos, empezarás a ver patrones que ninguna receta puede darte.


Puntos clave

Utilizar fermentación en frío prolongada con una proporción moderada de masa madre y harina tipo 00 produce una corteza alveolada, digestible y sabrosa, adecuada para la cocción en hornos domésticos.

Punto Detalles
Proporciones base 700 g harina, 420–440 g agua, 140–175 g masa madre, 14 g sal para 4 pizzas
Fermentación óptima 48 h en frío a 3–6 °C con 20–25 % de masa madre; 24 h es el mínimo viable, y más de 72 h puede producir acidez excesiva especialmente con porcentajes superiores al 20 %.
Temperatura de masa Ajusta el agua para lograr 24–27 °C tras el amasado; es el factor que más afecta la velocidad de fermentación
Estirado a mano Nunca uses rodillo: destruye los alveolos que la fermentación lenta ha generado
Referencia profesional Madrelievito usa este ciclo de 48 h con lievito madre propio de más de diez años en sus tres locales de Barcelona

La paciencia es el ingrediente que no aparece en ninguna receta

Hay algo que ninguna tabla de porcentajes puede enseñarte: aprender a leer tu propia masa madre. La mía tardó varios lotes en darme pizzas que me convencieran de verdad, y el problema casi nunca era la receta. Era que no prestaba suficiente atención a si el fermento estaba realmente activo o solo aparentemente vivo.

El error más común que veo en cocineros caseros exigentes es seguir los tiempos al pie de la letra sin observar la masa. Una fermentación de 48 horas en una nevera a 2 °C no es lo mismo que a 6 °C. Un fermento recién refrescado no se comporta igual que uno que lleva 14 horas desde el pico. La receta es el punto de partida; la observación es lo que te lleva al resultado.

Mi consejo práctico: empieza con el 20 % de masa madre y 48 horas en frío. Anota todo. Cambia una variable por lote. Cuando la pizza salga bien, sabrás exactamente por qué, y eso vale más que cualquier guía.


Fuentes útiles y lecturas recomendadas

Para profundizar en fermentación, cronogramas y técnica:

  • Fermentación en frío de masa de pizza (Fond): explica la relación tiempo-temperatura con detalle y cuándo la fermentación fría supera a la ambiente en sabor y textura.
  • Masa de pizza con masa madre: fermento, tiempos y sabor (Fond): incluye fórmulas con porcentajes de masa madre, hidratación efectiva y opciones de conservación de bollos.
  • Masa de pizza de masa madre: 12 a 48 h (Martin Rosberg): cronograma práctico con series de pliegues y ventanas de fermentación para distintos objetivos.
  • El arte de hacer masa madre para pizzas al estilo italiano (Ktxo): técnicas de estirado a mano y formado para preservar la estructura de gas.
  • Estatuto de la Verace Pizza Napoletana (Associazione Verace Pizza Napoletana): el documento de referencia sobre materias primas, métodos y características organolépticas de la pizza napolitana auténtica.
  • Madrelievito: pizza napolitana en Barcelona: la filosofía de fermentación lenta y lievito madre propio que sustenta el caso práctico de esta guía.

Consulta el estatuto de la Verace Pizza Napoletana si quieres entender qué separa una pizza napolitana auténtica de una imitación: las exigencias sobre harina, fermentación y cocción son más estrictas de lo que la mayoría imagina.


Prueba la pizza napolitana de Madrelievito en Barcelona

Madrelievito

Hay un punto en el que la teoría se agota y solo queda probar. La pizza que elabora Madrelievito en sus tres restaurantes de Barcelona, con lievito madre propio de más de diez años y fermentación de 48 horas en horno de piedra a 500 °C, es exactamente el resultado al que apunta esta guía. Ganadores del premio a la mejor pizza de Barcelona en el Pizzas Fest 2024, con apariciones en El Periódico, ABC y Onda Cero.

Si quieres calibrar tu propio trabajo casero con una referencia profesional real, reserva mesa en cualquiera de los tres locales o visita la carta completa para ver la oferta de pizzas, pastas y entrantes italianos. Para grupos y eventos privados, los tres locales ofrecen menús específicos en la página de eventos.


Preguntas frecuentes

¿Qué es la masa madre para pizza?

La masa madre para pizza es un fermento natural de harina y agua con levaduras silvestres y bacterias lácticas que aporta un sabor complejo, mejor digestibilidad y una textura más abierta que las masas con levadura comercial.

¿Cómo hacer masa de pizza con masa madre?

Mezcla 700 g de harina con 420–440 g de agua, añade 140–175 g de masa madre activa y 14 g de sal. Realiza 3–4 series de pliegues en las primeras 2 horas y fermenta en nevera durante 48 horas a 3–6 °C antes de formar y hornear.

¿Es buena la masa madre para la pizza?

Sí. La fermentación lenta con masa madre produce una corteza con mejor dorado, miga alveolada y un sabor que la levadura comercial no puede replicar. Además, la fermentación prolongada mejora la digestibilidad de la masa.

¿Qué significa que la pizza sea de masa madre?

Significa que la masa se ha fermentado con un cultivo vivo de levaduras y bacterias en lugar de levadura industrial. El proceso es más lento (24–72 horas frente a 1–2 horas), pero el resultado en sabor, textura y aroma es notablemente diferente. En pizzerías como Madrelievito, el fermento lleva activo más de diez años.

¿Cuánto tiempo necesita fermentar la masa madre para pizza?

El mínimo recomendado es 24 horas en frío a 3–6 °C. El punto óptimo para equilibrio entre sabor y textura es 48 horas. Más de 72 horas de fermentación puede resultar en una acidez excesiva, en particular si usas más de un 20 % de masa madre.

Recomendación